Guatemala: La derecha disputará el poder

23/11/1995
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Dos candidatos de derecha disputarán la Presidencia de Guatemala el próximo 7 de enero en una segunda ronda electoral.

En las elecciones del 12 de noviembre, Alvaro Arzu, del Partido Avanzada Nacional (PAN) obtuvo el 36,5% y Alfonso Portillo del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) alcanzó el 22,1 %.

Arzu, empresario y ex-ministro de Relaciones Exteriores, desarrolló una multimillonaria campaña obteniendo un gran apoyo en la capital en donde se desempeñó como alcalde. Ahora tendrá que medir fuerzas con Portillo, un ex-izquierdista que ahora funge como el candidato del ex-dictador Efraín Ríos Montt, acusado de múltiples violaciones a los derechos humanos.

La izquierda representada por el Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG) obtuvo un 8% e la votación y 6 escaños en el Parlamento, un resultado nada despreciable si se considera que desde 1954 la derecha ha mantenido la hegemonía en ese órgano del Estado.

Nineth Montenegro, luchadora por los derechos humanos e integrante del Grupo de Apoyo Mutuo -GAM-, constituido por familiares de los desaparecidos políticos que en Guatemala superan los 100.000, es una de las diputadas electas en representación del FDNG. Otra candidata que ganó en las elecciones parlamentarias es Rosalina Tuyuc, una indígena que preside la Coordinadora e Viudas de Guatemala (CONA VIGUA). Las dos encarnan la representación de la Unidad de Acción Sindical y Popular.

Alto grado de abstencionismo

Las elecciones en Guatemala se desarrollaron en medio de un gran abstencionismo, que superó el 50%, pese a que organismos sociales y las principales fuerzas políticas, incluida la rebelde Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, llamaron a participar en las elecciones.

La Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, durante los meses previos a las elecciones, desarrolló na Campaña para la Participación Ciudadana con el objetivo de que la "población vea que las elecciones son un paso necesario para consolidar la democracia la paz de Guatemala y que el resultado de las mismas debe tener un seguimiento basado en la participación ciudadana" (ver ALAI, No. 219,08/95).

Delegados de la Organización de Estados Americanos, de la Unión Europea y observadores independientes concurrieron a observar el desarrollo de las comicios en Guatemala, en los que además de presidente y vicepresidente se eligieron 80 diputados a la Asamblea Nacional, 20 delegados al Parlamento Centroamericano, 300 alcaldes y otras autoridades.

Los informes de los observadores fueron muy disímiles: mientras la misión de observación electoral de la OEA, señaló que en "general el sufragio se realizó en un ambiente de tranquilidad, transparencia, libertad y seguridad", los observadores independientes no vieron así las cosas.

En efecto, delegados de organizaciones solidarias de España, Suecia, Estados Unidos, Argentina y otros países expresaron que la "militarización del país, el clima de represión e impunidad, con sus consecuencias de terror e intimidación, las grandes desigualdades sociales, la pobreza y el analfabetismo de amplios sectores de la población, la discriminación racial, lingüística y de la mujer, configuran un marco muy poco propicio para un proceso verdaderamente democrático y transparente. A esto se agrega el lento desarrollo de la negociación política en el marco del proceso de paz, entre el Gobierno y la URNG, la difícil situación de los refugiados, desplazados y de las Comunidades de Población en Resistencia".

"En la observación integral del proceso electoral -agregan-, pudimos comprobar una serie de obstáculos que limitaron de hecho la participación ciudadana y el derecho al libre sufragio, que se tradujo en altos niveles de abstencionismo. Las dificultades en la documentación y empadronamiento, excluyeron un millón y medio de personas del ejercicio de sus derechos políticos, ya por diferentes factores culturales (indígenas, mujeres, jóvenes), políticos (retornados, desplazados) o socioeconómicos (población rural, lejanía, extrema pobreza)".

Además de ello, los observadores independientes expresaron su preocupación por la presencia de personas armadas en los centros de votación, la compra de votos, la agresión física a algunos fiscales, la quema de urnas y el proselitismo durante la jornada electoral

Publicado en el Servicio Informativo Nº 223, ALAI, 27-11-1995, Quito.

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