Mujeres Acción 2.000

17/10/1999
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Del 27 de septiembre al 2 de octubre se realizó en Seúl (Corea) el evento "Mujeres Globales y Redes Electronicas", organizado por "Mujeres Acción 2.000", iniciativa de comunicación mundial que tiene como objetivo abrir espacios de intercambio y visibilidad para las propuestas del movimiento de mujeres y de la sociedad civil, en el marco de la revisión Beijing+5, convocada por la ONU para evaluar los avances registrados en la promoción de los derechos de las mujeres, desde la IV Conferencia Mundial de la Mujer, que se celebró en Beijing (China) en 1995. Mujeres Acción 2000, coordinado por el Programa de Mujeres de la Red de Nodos APC y el Centro Internacional la Tribuna, está compuesto por diversas redes internacionales de mujeres, como también de iniciativas nacionales, cuyo punto en común es el de desarrollar propuestas comunicacionales basadas en el uso de las nuevas tecnologías, como elemento estratégico para lograr una mayor incidencia en el espacio global y facilitar a la vez áreas de interacción para los movimientos. La estrategia que resultó del evento "Mujeres Globales y Redes Electrónicas" contempla el impulso a un posicionamiento colectivo de las mujeres ante las temáticas priorizadas por las Naciones Unidas, en la Plataforma de Acción de Beijing, y las políticas y medidas tomadas para su consecución en los diversos países. Entre los recursos propuestos para lograrlo figuran: el desarrollo de espacios web mundiales y regionales; listas electrónicas de intercambio, para acompañar las dinámicas del movimiento de mujeres; la elaboración de paquetes informativos para hacerlos llegar a quienes no tienen acceso directo a las tecnologías; estrategias de interrelación con los diversos medios y formas de expresión. Conscientes de la diversidad de enfoques y las disparidades existentes en las diversas regiones del mundo sobre el uso de estas tecnologías, se realizaron capacitaciones encaminadas a establecer ciertos puntos de partida comunes, que permitan homologar los criterios para el trabajo mundial. Esto, más allá del ejercicio que podría ser considerado exclusivamente como técnico, tiene el gran mérito de haber propiciado la ocasión para que un conjunto de redes de comunicación de mujeres diseñaran colectivamente una estrategia para encarar la búsqueda de derechos en el contexto global (y local), mediante el acceso estratégico a la mayor infraestructura comunicacional global, como es el internet. También se destaca en los resultados de Mujeres Acción 2.000 la prioridad acordada a la formulación de una propuesta colectiva, encaminada a afirmar el derecho de las mujeres a la comunicación y al acceso a las nuevas tecnologías. Aspecto que, además de suscitar entusiastas debates, generó una agenda común para buscar una mayor incidencia de la problemática de la comunicación como parte de las prioridades de las mujeres. Hacia una agenda global y de futuro Una de las características del movimiento de mujeres es la de haber generado, desde hace varios años, ideas y propuestas específicas y generales, de contenido universal, cuya expresión singular, en cada uno de los contextos, ha permitido oficializar cambios societales de amplio contenido. Entre éstos se destaca el enfoque de diversidad y de igualdad entre los géneros, que involucran nociones de convivir humano capaces de transformar el conjunto de interacciones, individuales y colectivas, y visualizar un mundo diferente. Uno de los logros específicos de este proceso del movimiento de mujeres es la proyección de estas propuestas hacia las instancias rectoras de la gestión de lo colectivo. Tal es el caso de instituciones internacionales tales como la ONU, que viene auspiciando desde hace 25 años diversos espacios de concertación mundial, principalmente en la esfera gubernamental, dirigidos a incentivar la aplicación de políticas universales encaminadas a procurar la igualdad entre los géneros y, como paso previo, la adopción y promoción de los derechos de las mujeres. Es en ese proceso que se enmarca la convocatoria de la ONU a la realización de la revisión Beijing + 5, cuyo objetivo central es tomar el pulso de los avances o retrocesos realizados en la concreción de los derechos de las mujeres, específicamente de aquellos que fueron establecidos en el marco de la IV Conferencia Mundial de la Mujer: Acciones por la Igualdad, la Paz y el Desarrollo, realizada en Beijing (China) en 1995, cuya Plataforma de Acción constituye un plan para la ejecución local de los compromisos adquiridos por los gobiernos en esa instancia. La importancia de las acciones y presiones impulsadas por las mujeres en estos marcos institucionales, tiene que ver, entre otros, con el carácter multifacético de la discriminación de género y la importancia de concretar acciones desde ellas. Esto, en buena parte, porque muchas de las expresiones de discriminación que afectan a las mujeres resultan de causas estructurales, cuya erradicación requiere el compromiso del conjunto de todas las instancias de la sociedad, e implican movilización de recursos, adopción de políticas, soluciones prácticas, entre otros. Es principalmente en el contexto de esas interacciones que Mujeres Acción 2.000 propone al movimiento de mujeres la posibilidad de tender puentes comunicacionales no sólo para vigilar que los compromisos adquiridos por los gobiernos para la concreción de los derechos de las mujeres, estén siendo implementados, sino también para continuar avanzado iniciativas nuevas, acordes a las modificaciones de contexto y a los rubros pendientes para el logro de la igualdad genérica. Comunicación y Nuevas tecnologías Siendo las participantes en Mujeres Acción 2.000, partes del proceso reivindicativo de las mujeres, uno de los ejes centrales de su propuesta se sitúa en torno a la formulación de propuestas políticas en relación a la problemática de la comunicación y las nuevas tecnologías. Esto, tanto por la importancia de buscar que las mujeres accedan en igualdad de condiciones a las esferas relativas a estos terrenos, como por la que tiene la comunicación en la configuración del espacio global actual y en las dinámicas sociales que se generan en este contexto. El Plan de Acción que resultó de la IV Conferencia Mundial de la Mujer, destaca por primera vez en la historia, la importancia estratégica de la comunicación y los medios, como ejes para la búsqueda de la igualdad entre los géneros, e incluye el reconocimiento de las nuevas tecnologías de la comunicación como elementos estratégicos para lograr el empoderamiento de las mujeres, lo cual lleva implícito que la comunicación no es un simple instrumento sino también un elemento imbricado con la gestión del poder y por ende una cuestión política. Entre las temáticas levantadas en este marco se sitúan: el poder de los medios de comunicación, las resistencias gubernamentales y privadas a la democratización de la comunicación; el poder de las mujeres que trabajan en los medios; el acceso ciudadano de las mujeres a los medios, alternativos y tradicionales, etcetera. El aspecto destacable en estas formulaciones radica en la propuesta de hacer reconocer el derecho a la comunicación como un derecho humano, cuyas proyecciones, en la época actual, tienen que ver con todos los espacios de interacción socioeconómica y cultural. En América Latina En América Latina, según Soledad Weinstein, de Isis Internacional (Chile), el acceso de las mujeres a los medios no se revela como el principal problema, pues cada vez más se incrementa el número de mujeres productoras, publicistas, editoras, y otras. Ahora el principal problema es el acceso a las tecnologías, que permanece limitado por cuestiones estructurales. Sin embargo, desde el movimiento de mujeres, se han venido aplicando diversas iniciativas de interacción entre medios electrónicos y medios tradicionales, como también se han activado numerosos espacios de intercambio y de información amplia para el movimiento. Para Sally Burch, de ALAI, uno de los aspectos más remarcables en la región es el de haber venido generando propuestas e ideas relacionadas al derecho de las mujeres a la comunicación, las mismas que han sido incorporadas a otros procesos amplios. La idea de poner en perspectiva un enfoque de género en la comunicación global está presente en inciativas tan trascendentes como la de hacer un llamado para que la ONU convoque a una Conferencia Mundial sobre comunicación, con participación ciudadana. Los retos Uno de los puntos de discusión radica en el vínculo entre el seguimiento de los logros institucionales y la reapropiación de éstos en las acciones cotidianas y locales. De allí que Mujeres Acción 2.000 se ha empeñado en elaborar un plan estratégico que permita combinar los niveles locales y globales, como también la incidencia pública e institucional. Otro elemento importante es el de lograr incluir, entre los temas escenciales a escala mundial, nuevos contenidos como el asunto de las nuevas tecnologías y las mujeres, y buscar mecanismos para hacer que los compromisos de los gobiernos sobrepasen la retórica. En el rubro específico de comunicación y medios, queda pendiente la formulación de planteamientos relativos a la predominancia de los monopolios en las industrias de la comunicación y las telecomunicaciones; como también en lo concerniente a la responsabilidad social de los medios y la importancia de fortalecer en ellos una ética compatible con la construcción de democracias.
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