Maduro-PSUV: ¿Ganar perdiendo?

10/12/2015
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En lo sucesivo el reto estará a la vista. Si el multipartidismo llamado MUD (Mesa de la Unidad Democrática) compuesto por 28 partidos, fue capaz de aprovechar el descontento social que padece el madurismo en Venezuela, para encaramarse a la sede legislativa —la Asamblea Nacional—, con las elecciones del pasado domingo y desde ahí tratar de “recuperar” la presidencia del país, no quitarán en dedo del renglón. Pero ¿será capaz la oposición de proponer alternativas complementarias a las de gobierno?

 

En eso el chavismo lleva la delantera. ¿Que no? Veamos. La oposición ha cerrado filas, ciertamente: la derecha reaccionaria antichavista, la clase política y económica más fuerte y los eternos golpistas contra la Revolución Bolivariana, de los intereses extranjeros estadounidenses que tienen la mirilla puesta en las reservas del petróleo venezolano que alcanzan el primer lugar del ranking mundial. Por eso los insistentes acontecimientos —amenazas por todas la vías posibles—, del derrocamiento padecido en carne propia por la intentona de golpe de Estado contra Hugo Chávez presidente en 2002. Y de todo eso que se ha orquestado en el tiempo y cuaja muy bien con las tesis del pragmático estadunidense autor del llamado golpe suave, nos referimos desde luego a Gene Sharp.

 

¿Qué ha fallado? Si bien la mayoría distrital no es representativa de la nacional, como sea el MUD se apoderó de 107 escaños contra los 55 del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) para la conformación del órgano legislativo nacional. ¿Falló acaso la comunicación del gobierno de Maduro, para recordarle al pueblo los beneficios en materia social e incluso económica? ¿No se supo vender el alcance y los logros del chavismo?, como: la reducción del hambre, el mejoramiento en salud, más médicos, reducción en la mortandad infantil, más agua potable, inversión en el área social, alfabetización, más pensionados, educación universal gratuita, universidades, más transporte, trabajo, vivienda, etcétera (ver: http://bit.ly/1PT3TD1). ¿O éstos no son logros revolucionarios?

 

¿Falló el libertinaje de los medios de comunicación opositores que igual responden a interese privados y, por qué no, extranjeros? La desorientación popular que fue capaz de voltear la moneda por esa opción entreguista que caracteriza a la derecha contraria a los intereses nacionales que tanto trabajo y esfuerzo cuesta en el tiempo construir.

 

El caso es que si el oficialismo no ganó es porque algo le funcionó mal. Es el caso de la economía, donde la caída de los precios del petróleo en el mercado mundial está siendo manipulada por las petroleras en favor de países consumidores, con EUA a la cabeza. ¿Qué si la OPEP no hace su trabajo?, tiempo ha que está para servir a intereses ajenos a la propia organización, y niveles de extracción y precios no las definen los productores. La guerra de precios es la desatada por el petróleo en Oriente Medio —o viceversa—, dirigida claramente contra aquellos países precisamente como Venezuela y Rusia que dependen económicamente del energético. Eso también lo deben saber los pueblos.

 

Maduro y el gobierno que encabeza tiene el reto de construir así sea con una Asamblea Nacional opositora. También podrá destapar a esa oposición que carece de un proyecto nacional, porque no lo tiene. La derecha se descalifica siempre sola. Ponerlos a prueba será un gran reto para Maduro, y los venezolanos. No todo está perdido, pero los retos no son menores.

 

De los niveles de bienestar internos —conseguidos con trabajo—, el proyecto de Hugo Chávez brincó a escala internacional por dos razones. Ciertamente por la fortaleza económica que obtuvo por los ingresos del petróleo, pero también por su afán solidario y latinoamericano para recuperar el espíritu Bolivariano.

 

La Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) son dos organismos impulsados por Chávez para la soberanía y la integración latinoamericana y caribeña, seguido, claro está, por otros países con presidentes progresistas. Ambos proyectos han permitiendo la recuperación del sueño regional bolivariano de luchar por la independencia de la influencia norteamericana, con planes autónomos, propios y equiparables a estados libres y soberanos en un mundo geopolítico controlado (a la fuerza y por todas las vías, así sean “sucias”; el golpe suave —entre tantos artilugios más— es una tesis de desestabilización que tiene como propósito al final el “golpe de Estado”) por lo que resta del imperio gringo hoy decadente por su afectación desde la crisis financiera de la que no sale tras el 2008-2009.

 

Contra esta autonomía e independencia va la derecha venezolana. No nos extrañe que la Asamblea Nacional, a partir de su entrada en vigor, utilice todas sus facultades para atacar a Maduro y su gabinete. No lo intentará: lo hará. Cerrar filas, es lo que le queda al presidente. La derecha no está sola. No tiene lineamientos propios sino que sirve a intereses foráneos. Los EUA están presentes siempre. Las amenazas alcanzan hasta el golpe de Estado en tiempos de Chávez. En lo sucesivo, la MUD dejará en claro sus tesis neoliberales que tanto daño le han causado a Latinoamérica. Y, por cierto, la historia no los absolverá; los enjuiciará por el avasallamiento.

 

- Salvador González Briceño - sgonzalez@reportemexico.com.mx. Twitter: @sal_briceo.

 

 

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