¿Fin del kirchnerismo?

11/12/2015
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*A Macri le urge enterrar al kirchnerismo

*Brete legaloide = visos de golpe de Estado

*De “unidad popular” a “unidad mediática”

 

Por ahora sí. Vemos que a su retorno, la derecha que representa el ganador en las urnas Mauricio Macri —así niegue la cruz de su parroquia centroderechista—, quisiera enterrar todo lo que suene a legado de los Kirchner: Néstor (2003-2007), Cristina Fernández de K. (2008-2015), 12 años.

 

Macri le ganó a Daniel Scioli, el candidato oficialista, con el 51.4% de los votos. Así decidió el pueblo en segunda vuelta, particularmente los jóvenes que se dejaron deslumbrar por la fiesta de colores; nunca en una campaña, como las del PRO o Propuesta Republicana, un partido creado por él desde 2001 en los tiempos de la crisis económica, se utilizaron globos de colores —más que ideas— en los espacios públicos y repetidos eslogan con el cambio dirigido a la juventud.

 

Nunca quiso aparecer como candidato de la derecha —se dice ni peronista ni radical; las dos grandes corrientes del país—, siempre camuflado. Pero el día de su celebración, hay que decirlo, se hizo acompañar tanto por la Unión Cívica Radical como la Coalición Cívica. Pero sobre todo en su campaña la coalición Cambiemos de la UCR logró aglutinar tanto a políticos de centro derecha como a empresarios, activistas de organizaciones no gubernamentales como jóvenes profesionales sin experiencia en campañas políticas.

 

¿Por qué no quiere nada con el kirchenirmo? Sabe. Pero Macri maniobró para no recibir el mandato de la presidenta, sino de una juez federal, y de esposa de un militar. Ni más ni menos.

 

Claro está que esa circunstancia metió a Argentina en un brete legaloide no menor, que a no pocos les sonó a “golpe de Estado”. Pues en 24 horas Argentina tuvo tres presidentes: Cristina que dejó el poder el miércoles a las 23:59 horas, Macri que asumió a las cero horas del jueves, pero hasta que haya juramentado ante el Congreso. Así dispuso la jueza, que en el inter el responsable jefe de Estado fuese el presidente del Senado, Federico Pineda.

 

Tamaña confusión o maniobra operada por Macri para no recibir la banda presidencial ni el bastón de mando de Cristina. Cosa que, diría ella, le habría gustado entregar el mando en la Asamblea Nacional, el máximo órgano popular y federal del pueblo argentino. Pero no. Esa situación extraña la impuso el nuevo presidente, a sabiendas que estaría operando una treta. “Vergüenza nacional”, como la catalogaron algunos ciudadanos durante la despedida de la ahora expresidenta en la histórica Plaza de Mayo.

 

¿Será, el de Macri un gobierno de “unidad popular”? No, de “unidad mediática”, dicen los más. Se espera que no sea de entreguismo a los estadounidenses. Pero eso se duda, puesto que el presidente del Club de Futbol Boca Juniors entre los 90 y el 2000 —con lo que se hizo conocido—, resultó el candidato ideal para detener a una corriente o vertiente de gobierno que le disgusta a Washington. También gobernó la ciudad de Buenos Aires.

 

La historia lo dirá; sobre todo con esas sus tres tesis de gobierno anunciadas. ¿Inaugurará otro método que no sea el de Washington de combatir al narcotráfico? Combatirá la pobreza, ¿acaso ha dicho cómo? Tiene el beneficio de la duda; ni duda. Una cosa es segura, cuatro años no le alcanzarán. ¡Ya se verá si sigue un cuatrienio más!

 

¿Qué con las políticas de unidad latinoamericana, así como por su acercamiento con Rusia, país con quien su antecesora ha suscrito algunos acuerdos comerciales y de inversión? Pero lo más importante, que se duda sea una línea de trabajo de Macri: ¿Se retira Argentina con este mandato de los organismos latinoamericanos, como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)? Ya veremos.

 

Los primeros pasos de Macri no han emitido una buena señal. Su repudio muestra más sectarismo que apertura y pluralidad. Por sentirse en la nube ahora, detesta lo que mañana se le puede revertir: el posible retorno del kirchnerismo. Que Macri no olvide que el mando no es para siempre. Habrá que esperar los resultados. Los argentinos tienen la última palabra. Sin embrago, como a todos, habrá que darle al nuevo presidente el beneficio de la duda.

 

- Salvador González Briceño. Correo: sgonzalez@reportemexico.com.mx. Twitter: @sal_briceo.  

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