Conferencia Mundial sobre la Mujer - Beijing 1995:

Comunicación de género y TICs

01/06/2017
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IV Conferencia Mundial sobre la Mujer
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Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento No. 523: ALAI: 4 décadas democratizando la comunicación 27/04/2017

Entre los factores que favorecen el auge de la interacción en redes sociales regionales y mundiales, en la década de 1990, se destacan en particular: las dinámicas de la sociedad civil en torno a las conferencias y cumbres mundiales de la ONU (Desarrollo Sostenible/Eco92, Derechos Humanos, Mujeres, Desarrollo Social, Población, etc.); y la progresiva vinculación de organizaciones a las redes electrónicas que se da en el curso de la década.

 

En el caso de la IV Conferencia Mundial de las Mujeres (Beijing 1995), ALAI tiene una acción proactiva en dos ámbitos, que se sintetizan en los artículos que siguen.

 

El primero se refiere a la dinámica convergente y a los logros en el plano de la incidencia política para plantear propuestas políticas en el tema comunicación y género a la Cumbre oficial, que se traduce en aportes a la Sección J (Mujeres y Medios) de la Plataforma de Acción de Beijing.  El segundo corresponde a la experiencia inédita del foro electrónico paralelo, que se articula en torno a la conferencia y al Foro de ONGs, por parte del Programa de Apoyo a las Redes de Mujeres de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), que resulta posible gracias a un proceso previo de impulso para la vinculación de las organizaciones de mujeres a estas tecnologías; programa cuya coordinación estuvo a cargo de ALAI (1993-95).

 

A inicios de este siglo, ALAI participa también en la iniciativa mundial Mujeres Acción 2000, donde redes y organizaciones de comunicación se articulan frente a la revisión de los 5 años del Plan de Acción de Beijing. ALAI e Isis internacional coordinan las actividades en América Latina.

 

 

La comunicación: Un desafío para el futuro de las mujeres

 

Irene León y Doris Moromisato

 

(ALAI Servicio Informativo, No. 219, 21/9/1995. Separata)  Como nunca antes en la historia de las Conferencias Mundiales sobre la Mujer convocadas por la ONU, la comunicación y la información figuran de manera prominente en la_ agenda.  No sólo se abrió un punto específico en la Plataforma de Acción (el punto J), sino que se logró establecer en éste una nueva área crítica sobre los medios de comunicación.

 

Al señalar a la comunicación entre las áreas críticas que requieren una atención prioritaria, la comunidad internacional se compromete a desplegar acciones inmediatas para que las mujeres tengan acceso a los medios y a través de ellos a la libre expresión de sus ideas, como también al uso y manejo de las nuevas tecnologías de la comunicación, tal como señala el Plan de Acción.

 

Asimismo los medios de comunicación, tanto privados como alternativos, los gobiernos y la comunidad internacional deberán comprometerse en programas de acción positiva orientados a permitir una mayor equidad entre los géneros, en los espacios de decisión y de poder en los medios.  Deberán comprometerse, además, a poner en pie instancias de monitoreo para promover el desarrollo de imágenes realistas y no estereotipadas de las mujeres en los medios, así como evaluar los avances en la erradicación de imágenes que perpetúan la explotación de las mujeres.

 

Desde hace unos tres años, es decir desde el inicio del proceso preparatorio, diversos sectores se movilizaron con el objetivo de lograr el avance universal del reconocimiento del papel estratégico de la comunicación y la información en todas las esferas de la actividad social, política, cultural y económica, así como para plantear la necesidad de que las mujeres participen con equidad en este proceso.  Con este objetivo convergente, de hacer que la comunidad internacional reconozca y se comprometa a tomar en serio la comunicación y la información, dichos sectores celebraron encuentros, simposios y entregaron memorias, análisis y propuestas.

 

La obtención de este avance deja, además, el saldo positivo de haber cristalizado la posibilidad de realizar acciones internacionales pluralistas y descentralizadas pero convergentes, ya que en el proceso previo y de negociación no se expresó un liderazgo único sino que se potenciaron diversos liderazgos complementarios y se abrieron espacios de concertación entre ellos, lo que resulta también una experiencia innovadora.

 

También el Área Mujeres de la Agencia Latinoamericana de Información -ALAI- se comprometió activamente en este proceso, pues el documento "La Comunicación Global y el acceso a las nuevas tecnologías, como derecho democrático para las mujeres", presentado a la ONU en el marco de esta IV Conferencia Mundial, es el producto de un intercambio intensivo con múltiples organizaciones del Sur y del Norte que se identificaron con la propuesta que ella abarca.

 

En el seno mismo de la Conferencia se activó el Caucus (Comité de Trabajo de ONGs) sobre Comunicación, en el que participaron mujeres del mundo entero.  Allí se diseñó colectivamente un Plan de Estrategias para el seguimiento mundial de la IV Conferencia, que fue presentado por la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), el Centro Tribunal Internacional de la Mujer (IWTC), el Grupo para los Medios, el Centro de Estudios de la Mujer (CEM) y la Asociación Mundial de Radiodifusores Comunitarios (AMARC).

 

Este Plan reafirma el derecho a la comunicación y a la información como un derecho humano que requiere la adopción de una política global, que garantice el acceso democrático de las mujeres a todos los sistemas y medios de comunicación.  Además insiste en que los procesos de comunicación con perspectiva de género deben ser abiertos, pluralistas y respetuosos de la diversidad y la libertad de expresión y pensamiento.

 

Al hacer el balance de los logros de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, sin ninguna duda uno de los más sustanciales avances es el obtenido en el campo de la comunicación, en tanto fue asumido como un área estratégica de futuro.  De allí el enorme significado que las mujeres participen, activamente y en condiciones de .equidad en las políticas que regirán esta área.

 

En este balance, también hay que recalcar el liderazgo que tuvieron los países del Sur en las propuestas para este campo pues, si bien instituciones mundiales como la UNESCO se han involucrado en el avance de este tema, en el campo de la sociedad civil son las organizaciones que tienen un fuerte arraigo en el Sur las que formularon iniciativas para hacer efectivo el Derecho a la Comunicación.

 

En efecto, si se mira la composición del comité de redacción del CAUCUS, se podrá apreciar que de un total de seis organizaciones cinco tienen una fuerte presencia en el Sur.

 

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Propuestas para la acción

 

Síntesis del documento "La Comunicación Global y el acceso a las nuevas tecnologías como un derecho democrático para las Mujeres"[1], que el Área Mujeres de ALAI encaminó hacia la IV Conferencia Mundial de la Mujer en 1994.

 

(ALAI Servicio Informativo, No. 240, 11/10/1996)  El Área Mujeres de ALAI identifica diversos aspectos inherentes al sexismo en el trabajo periodístico y en la estructura de los medios, y formula propuestas para impulsar la adopción de un enfoque de género en las concepciones y prácticas de los medios y sistemas de comunicación, y en la sociedad en general.  Sustenta la necesidad de incrementar la participación de las mujeres en las instancias gestoras de políticas en lo que concierne a la conformación del tejido comunicacional planetario, como también en el conjunto de innovaciones tecnológicas y la distribución del ciberespacio y del espacio satelital,

 

Defiende la libertad –irrestricta– de las mujeres a la expresión en y a través de los medios de comunicación –en particular de aquellas que enfrentan diversos tipos de discriminación, por motivos étnicos, de pobreza, exclusión, orientación sexual, escolaridad, etc.– y afirma el derecho ciudadano a lograr incidencia –a través del acceso a los medios– en la opinión pública, principal fuerza de presión en las sociedades actuales.

 

También, propone el desarrollo de una ética de género en el conjunto del quehacer mediático, en la publicidad, el marketing, las redes cibernéticas, entre otras.

 

En términos de la acción que desarrollamos en ALAI para responder a estos desafíos, hemos fijado entre las prioridades: la promoción y participación en redes de comunicación de género, en el plano latinoamericano y mundial, en tanto instancias que permiten concertar acciones y propuestas en este campo; la concientización en el movimiento de mujeres en torno al derecho a la comunicación como derecho humano fundamental, la necesidad de su democratización, y la promoción de estos temas en los foros regionales y mundiales.  En este marco, defendemos asimismo la importancia de una participación igualitaria de las organizaciones de mujeres del Sur en los espacios globales de intervención y toma de decisiones.

 

También priorizamos el apoyo al desarrollo de conocimientos y destrezas de comunicación en las organizaciones y redes de mujeres, incluyendo la capacitación para desarrollar políticas de comunicación, puesto que no basta con afirmar el derecho a la comunicación, si no se dominan los elementos necesarios para ejercerlo.  Además, promovemos el acceso de las mujeres a las nuevas tecnologías, en tanto herramienta para el enlace de redes y para el acceso a la información. 

 

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CMM: Un foro electrónico paralelo

 

Sally Burch

 

(ALAI Servicio Informativo, No. 219, 21/9/1995. Separata)  Por primera vez en un gran evento mundial de mujeres, en la IV Conferencia Mundial de la Mujer y el Foro de ONGs, la comunicación electrónica ocupó un lugar central en la difusión de documentos –incluso localmente– y en las dinámicas de interacción con el exterior.

 

Durante dos semanas, existió un flujo ágil de información entre Beijing y el resto del mundo, una interacción continua entre interlocutoras/es y una difusión amplia de los eventos y las problemáticas tratadas, más allá de las propias redes electrónicas.

 

Este hecho se debe no solo a las posibilidades de acceso al Internet (cuya implementación estuvo a cargo de un equipo de mujeres de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones, APC), o al gran interés que ha suscitado el tema de las redes electrónicas en el último año; sino sobre todo a un trabajo previo de articulación.  Esto ha permitido que diversas organizaciones de mujeres y comunicadoras hayan establecido mecanismos de envío, recepción y redifusión de los mensajes electrónicos, que hicieron posible, incluso en países con escaso soporte tecnológico, que información clave sobre los sucesos en China pueda llegar directamente a centenares de organizaciones de mujeres y a docenas de medios de comunicación, que en varios casos reprodujeron noticias desde esta fuente.

 

Al mismo tiempo, la información difundida en el Internet, a través del World Wide Web, fue consultada cerca de 100.000 veces, lo que significó que muchas personas pudieran tener acceso a fuentes directas, sin el filtro de la información difundida por las agencias noticiosas.  Así por ejemplo, en un centro de acceso público establecido por organizaciones de mujeres en Melbourne, Australia, quienes dieron un seguimiento cercano a los sucesos de Beijing, comentaron que la imagen que obtuvieron de los informes de reuniones, talleres y discursos fue muy distinta de la difundida en la prensa masiva, que enfocó principalmente los problemas con la burocracia china y las discrepancias entre delegadas, dejando de lado los asuntos de fondo.

 

Para que la masa informativa que circuló en las redes electrónicas no se quede circunscrita a los usuarios de éstas, una serie de iniciativas se encargaron de diseminarla.  Así, por ejemplo, en Panamá y Nicaragua, se realizaron programas de radio o televisión diariamente con información recibida de sus contrapartes en China.  En México, las mujeres alejadas de la capital pudieron recibir un servicio diario de información organizado por una red nacional de corresponsales.  En Ecuador, se estableció un servicio informativo a medios de prensa provinciales.  En Zambia, las noticias producidas por organizaciones de mujeres alimentaron la red nacional de información, que incorpora a los distintos medios.

 

Se podría pensar que el impacto de estos flujos de información será de corto plazo.  No obstante, si consideramos que la información y la comunicación serán, sin duda alguna, fundamentales para el seguimiento y la implementación efectiva de los acuerdos de Beijing, es evidente que las mujeres que han estado pendientes, a diario, del avance de las negociaciones, estarán también pendientes de cómo su gobierno las implementará.

 

La articulación previa

 

Desde que se inició el proceso preparatorio de la Conferencia, la comunicación electrónica jugó un papel clave para facilitar el acceso a la información y la documentación pertinentes.  Hubo una capacidad mucho mayor que en eventos anteriores para reaccionar rápidamente con propuestas de modificaciones a los documentos.  Este hecho ha motivado a otras mujeres a apropiarse de esta tecnología, y todo parece indicar que hacia adelante se ampliará la capacidad de utilizarla.

 

Por su capacidad de transmitir rápidamente grandes cantidades de información a puntos diversos, las redes electrónicas tienen un potencial muy grande para el intercambio y la coordinación de actividades.  Aún en zonas de bajo acceso a esta tecnología, en la medida en que se creen vínculos con otros medios y canales de comunicación, estas redes pueden constituir una columna vertebral de un sistema multi-medios de intercomunicación.

 

Conviene tener presente, sin embargo, que ésta no es la tendencia predominante en las redes electrónicas.  El Internet tiende hacia la comercialización y a la utilización de una tecnología cada vez más sofisticada, lo que no es el caso del correo electrónico, que puede funcionar con tecnologías sencillas.  Toda vez, el foro electrónico que funcionó durante la Conferencia Mundial de la Mujer no fue posible únicamente por la tecnología, sino por el esfuerzo de articulación y de facilitación informativa que el Programa de Apoyo a las Redes de Mujeres que APC implementó desde hace dos años, para facilitar los vínculos e interacción entre organizaciones de mujeres apropiándose de esta tecnología de comunicación.

 

Sally Burch, Coordinadora del Programa de APC. Septiembre 1995.

 

 

 

https://mail.alainet.org/es/articulo/185871
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