Elecciones en Ecuador: las lecciones para Colombia

Está en juego el futuro del Estado democrático de derecho erosionado por la coalición mafiosa aliada con los grandes propietarios de la tierra y los principales conglomerados económicos y financieros del país y del exterior.

15/04/2021
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Las elecciones presidenciales de este domingo 11 de abril en Ecuador, a mi juicio, nos dejan unas enseñanzas cruciales para las elecciones presidenciales que los colombianos/as afrontaremos en el mes de mayo del año 2022 y estamos aún por fortuna a tiempo para evitar el desastre que significaría un nuevo triunfo de la coalición de la derecha uribista que nos mal gobierna hoy con Iván Duque Márquez.

 

¿Cómo una centroizquierda, mayoritaria en Ecuador, finalmente es derrotada por la derecha neoliberal minoritaria? Esta es la pregunta y la respuesta inequívoca es que la causa fue la división, la falta de diálogo, el poner las contradicciones secundarias del campo democrático en primer lugar dejando de lado la contradicción con el adversario principal, el neoliberalismo extractivista, representado en la candidatura del hoy presidente electo, Guillermo Lasso.

 

En la primera vuelta presidencial los tres candidatos antineoliberales que representaban ampliamente el espectro del centro izquierda obtuvieron el 66% de los votos. Andrés Arauz 32%, Yaku Sacha Pérez 19% y Xavier Hervas 15%. En la segunda vuelta Arauz obtuvo el 47.5% del total de los votos con un crecimiento del 17% mientras que Lasso obtuvo el 52.5% de los votos subiendo un 33%, es decir, creció tanto como la votación sumada de Yaku Pérez y Xavier Hervas que habían obtenido el 34%.

 

El principal obstáculo lo constituyó la falta de sentido de unidad de la izquierda que vienen de atrás, desde el gobierno de Rafael Correa, que profundizó la división sobre todo con el movimiento indígena por medidas no dialogadas y arbitrarias de Correa con relación a la explotación de los recursos naturales principalmente el petróleo a la cual se oponían los indígenas que en el Ecuador tienen un peso muy significativo en el conjunto de la población. Esas contradicciones se exacerbaron y prácticamente el movimiento indígena a través de sus dos más importantes organizaciones la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE, y El Movimiento de Unidad Plurinacional, Pachakutic, terminaron en una activa oposición al gobierno de Rafael Correa. Esa contradicción no ha sido superada y por el contrario se profundizó en la reciente campaña electoral en dónde de manera errónea, a mi juicio, los dos candidatos de la izquierda privilegiaron aún, entre la primera y la segunda vuelta, los ataques al candidato correista, Andrés Arauz. En la práctica consideraron que el adversario principal era Arauz y el mal menor Guillermo Lasso.

 

Yaku Pérez llamó al voto nulo que en la primera vuelta había obtenido 980.000 votos y en la segunda vuelta supero el 1´600.000 votos. Lasso le ganó a Arauz por 420 mil votos, es decir, fue decisivo el voto nulo para el triunfo de Lasso. Formalmente ni Yaku Pérez ni Xavier Hervas respaldaron a ninguno de los dos candidatos. Lasso no tiene mayorías en el Congreso y el correísmo y las otras corrientes de la izquierda son mayoritarias en este. Todo ello prefigura un mandato difícil para Lasso.

 

Un segundo factor que jugó de manera muy importante fue, por supuesto, la traición del actual presidente Lenin Moreno que en el año 2017 había sido elegido por el correísmo, con una ventaja sobre Guillermo Lasso de apenas el 2% del total de la votación. Lenin Moreno abandonó de manera abrupta el proyecto de la revolución ciudadana de Correa, abrazo las fórmulas neoliberales, condujo de la mano del Fondo Monetario Internacional a una profunda crisis económica y social al país, entre otras razones, por la crisis en los precios del petróleo del cual Ecuador es muy dependiente en materia económica. Tuvo que afrontar un gran levantamiento popular en el mes de octubre de 2019 en contra de las medidas económicas que le impuso el Fondo Monetario Internacional, FMI, para el otorgamiento de un crédito de emergencia. Lasso en sus primeras declaraciones ha dicho que honrará esos acuerdos. O sea, será a no dudarlo el continuismo de Lenin Moreno en el manejo económico y social del país.

 

Las lecciones para Colombia

 

El proceso ecuatoriano nos deja unas lecciones importantes que hay que considerar. En primer lugar, el tema de la Unidad del centro izquierda de cara al proceso electoral de primera vuelta presidencial el 29 de mayo y la segunda vuelta el 19 de junio del año 2022. En la actualidad y como lo hemos examinado en estas mismas páginas, se perfilan dos consultas, que se realizarían en el mes de marzo con las elecciones parlamentarias.

 

La consulta del autoproclamado centro político alrededor de la Coalición de la Esperanza en la que concurrirían los candidatos del partido Verde que son 6, sin que se sepa muy bien si irían los seis o si habrá un proceso de selección de uno solo, que por lo demás, como hemos afirmado no tienen en su conjunto mucho peso. Ninguno de los seis. En la coalición de la Esperanza concurren hasta ahora Juan Manuel Galán a quien el jefe del liberalismo, César Gaviria, quiere llevar a que participe en una consulta con el actual rector de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria, pero que hasta ahora se mantiene en la Coalición de la Esperanza al lado de Humberto de la Calle, Jorge Enrique Robledo, Ángela María Robledo, Sergio Fajardo y Juan Fernando Cristo. Todos ellos irían, o por lo menos es lo que han dicho hasta ahora, a una consulta entre ellos en el mes de marzo para seleccionar un candidato que representaría este sector en la primera vuelta presidencial del mes de mayo. 

 

El partido Verde que es quien tiene la personería jurídica ha dicho que se haría una campaña sin agravios y que de no pasar ellos a segunda vuelta, llamarían a respaldar al candidato del Pacto Histórico si es que ellos son los que pasan a la segunda vuelta presidencial. Han descartado de plano una consulta unitaria con el pacto histórico en el mes de marzo.  Pero sobre esto del respaldo al candidato del Pacto Histórico ni Sergio Fajardo ni Jorge Enrique Robledo se han pronunciado. Y este pronunciamiento es crucial pues ya en las elecciones del año 2018 en que Fajardo perdió su paso a segunda vuelta por cerca de 400 mil votos con Gustavo Petro, ambos y también Humberto de la Calle llamaron al voto en blanco facilitando con ello el triunfo de la derecha uribista. Cabe recordar que los Liberales con César Gaviria como jefe y los santistas del Partido de la U llamaron a votar por Uribe-Duque en la segunda vuelta presidencial al igual que los grupos cristianos. Con ello y con la compra masiva de votos que realizaron con dineros del narcotráfico y de la corrupción ganaron a Gustavo Petro que dicho sea de paso logró que la actual alcaldesa de Bogotá Claudia López y Antanas Mockus lo respaldaran en la segunda vuelta presidencial, pero, no fue suficiente y perdió por más de dos millones de votos.

 

La otra consulta es la del llamado pacto Histórico en la cual confluyen hasta ahora Colombia Humana de Gustavo Petro, que es su precandidato para la consulta de marzo, y que es respaldado por la Unión Patriótica, el Movimiento Mais, de los indígenas, el partido de los Comunes de las antiguas FARC, Unidad Democrática y el Partido del Trabajo de Colombia, PTC, así como el Movimiento Fuerza Ciudadana que ha orientado el actual gobernador del Magdalena, Carlos Caicedo. Allí está también el Polo Democrático Alternativo que tiene como precandidato al senador Alexander López y un sector del santismo representado en el senador y también precandidato, Roy Barreras. No se sabe muy bien si la lideresa afrocolombiana Francia Márquez estará allí como precandidata. Esta es la segunda consulta. Al contrario de la Coalición de la Esperanza desde esta coalición del Pacto Histórico se ha llamado y se insiste en que haya una sola consulta con las elecciones parlamentarias del mes de marzo y que quien gane esa consulta sea el candidato presidencial previa la concreción de un acuerdo programático.

 

Mi punto de vista es que debería haber una sola consulta en marzo y trabajar unidos centro e izquierda para derrotar al bloque de la derecha en la primera vuelta presidencial. Todo ello alrededor de un programa de transición democrática previamente concertado y una consulta con unas reglas del juego claras. En esa coalición deberían tener espacio los liderazgos sociales y regionales en un proceso de construcción de abajo hacia arriba en que el debate sobre el programa mínimo de transición democrática sea construido de cara al país y con su participación. La exitosa Cumbre Social y Política por una renta básica permanente recientemente realizada en la que confluyen parlamentarios de 10 bancadas políticas con representación en el Congreso y más de 580 organizaciones sociales, demostró que es posible, construir un proyecto común como el que se presentó de manera unitaria y que incluso no solo comprometió a parlamentarios del centro y de la izquierda, sino que fue más allá, e incluyó a parlamentarios liberales, conservadores y de otras formaciones políticas. Ahora viene un segundo reto la organización de una Cumbre Social y Política para rechazar el regresivo proyecto de reforma tributaria del Gobierno Uribe-Duque y construir con el aporte de los movimientos sociales y partidos políticos un proyecto alternativo de reforma tributaria progresista y progresivo. Si lo logramos habremos demostrado que es posible construir de manera conjunta un programa de transición que debería incluir las reformas mínimas que requiere el país en materia de salud, educación, ambiental, un proyecto para las economías campesinas, de ingresos y salarios, laboral, de seguridad, justicia, y las transformaciones del modelo extractivista que nos agobia.

 

Lo que está en juego es el futuro del Estado democrático de derecho erosionado por la coalición mafiosa aliada con los grandes propietarios de la tierra y los principales conglomerados económicos y financieros del país y del exterior. Eso es lo que hay que derrotar. Ese es el adversario principal. Y esa es la lección que a mi juicio se desprende de la dolorosa derrota de las fuerzas democráticas y de izquierda en el Ecuador. Manos a la obra y no desfallecer en el intento. Este es el reto.

 

Bogotá abril 15 de 2021

 

- Pedro Santana Rodríguez, Director Revista Sur.

 

 

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